14 agosto 2026

Academia

Cambio climático podría favorecer movilización de contaminantes en el río Loa

Proyecto Anillo ANID Aqua Loa analizará cómo el aumento de las precipitaciones podría movilizar perclorato y bromato hacia fuentes de aguas utilizadas en la agricultura y potencialmente afectar a la salud humana.

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El desierto de Atacama es reconocido como una zona hiperárida a nivel global. Sin embargo, el cambio climático está modificando ese escenario. El aumento de las precipitaciones extremas registradas en las últimas semanas -y años- podría estar generando un efecto poco visible, pero de gran relevancia para las comunidades del Norte de Chile; la movilización de contaminantes emergentes como perclorato y bromato- naturalmente presentes en los suelos- hacia las aguas utilizadas para la agricultura.

Ese es uno de los principales desafíos que abordará el Proyecto Anillo ANID Aqua Loa ATE250035, iniciativa liderada por la Universidad Católica del Norte (UCN) y dirigida por el Dr. Christian Herrera Lameli, mediante la cual se busca comprender cómo la calidad del agua del río Loa impacta en la agricultura del desierto y, por consecuencia, en la inocuidad alimentaria -ausencia de riesgos- de la región de Antofagasta.

Uno de los investigadores del proyecto, el Dr. Raúl Calderón Araya, académico de la Universidad de Las Américas, entidad que conforma este anillo financiado por ANID, explica que el incremento de las lluvias podría favorecer el desplazamiento de compuestos altamente solubles, como perclorato y bromato, reconocidos como contaminantes emergentes. Estos, se definen como aquellas sustancias que pueden llegar al medio ambiente y generar efectos sobre los ecosistemas o la salud, pero que durante mucho tiempo no fueron considerados dentro de los controles ambientales habituales, por ello la denominación “emergentes”. Estudiarlos permite anticipar riesgos y desarrollar mejores estrategias para proteger recursos tan importantes como el agua.

“Por efecto del cambio climático, los patrones asociados con las precipitaciones en la zona Norte de Chile se han modificado. En lugares en donde las precipitaciones han sido escasas, hoy en día el escenario es diferente. Contaminantes silenciosos en sistemas áridos e hiperáridos en la zona Norte están siendo movilizados por efecto de las precipitaciones desde zonas inhabitadas hacia zonas pobladas que desarrollan la agricultura del desierto”, señala el investigador.

Aunque la superficie agrícola regional es más pequeña en comparación con otras zonas del país, constituye una actividad estratégica para numerosas comunidades del valle del Loa y aporta a la economía y al abastecimiento local de alimentos frescos, especialmente en localidades como Chiu Chiu y Quillagua, donde la agricultura ha sido parte de la identidad territorial durante generaciones.

RIESGO

El académico aclara que el proyecto no parte desde una hipótesis aislada. Actualmente el Dr. Calderón ha estudiado el impacto del perclorato con un proyecto Fondecyt de Iniciación 11160581 y bromato con un proyecto Fondecyt Regular 1230849, ambos desarrollados por su equipo y que ya detectaron la presencia de estos compuestos en suelos, aguas superficiales, aguas subterráneas y especies vegetales principalmente en la zona Norte de Chile. Perclorato es considerado un disruptor endocrino y se encuentra actualmente regulado en vegetales de hojas, frutas y aguas de consumo en la Unión Europea. En tanto, bromato es catalogado como 2B -es decir, posiblemente cancerígeno- por la Agencia Internacional de investigación sobre el Cáncer (IARC).

Estos antecedentes sugieren que la población del Norte de Chile podría estar más expuesta a estos compuestos que habitantes de otras regiones, por lo que resulta fundamental comprender cómo circulan dentro del sistema hidrogeológico y agrícola.

“La preocupación es que exista una transferencia desde las fuentes de aguas y suelos que contienen perclorato y bromato hacia los sistemas agroalimentarios de la zona Norte. Sin embargo, el escenario es de mayor complejidad, dado que estos emplean fertilizantes producidos en estas zonas que contienen también este grupo de contaminantes en niveles con el potencial de ser movilizados hacia especies vegetales y/o frutales producidos en la zona Norte”, explica el Dr. Calderón.

“La exposición constante a este grupo de contaminantes no regulados ni monitoreados en Chile puede estar contribuyendo silenciosamente en la incidencia de patologías asociadas con la tiroide y el cáncer, acorde con los datos de la encuesta nacional de salud”, puntualiza.

DESAFÍO

Más allá de evidenciar la presencia de contaminantes en la zona Norte, el objetivo del proyecto Anillo ANID Aqua Loa es generar conocimiento que permita fortalecer el desarrollo sostenible de la agricultura en zonas áridas con una sólida base científica, relevante para quienes toman las decisiones en salud pública.

Actualmente, Chile no cuenta con normativa específica que establezca límites para el perclorato y bromato en aguas y vegetales destinados al consumo humano, a diferencia de algunas regulaciones internacionales, como las vigentes en la Unión Europea para determinados alimentos.

En este contexto, los resultados del Proyecto Anillo ANID Aqua Loaaportarán datos relevantes para comprender cómo el cambio climático modifica la calidad del agua en ambientes desérticos y entregar información que contribuya al desarrollo de estrategias de gestión hídrica, protección de la agricultura y fortalecimiento de la inocuidad alimentaria en el Norte de Chile.