En el marco del Día del Patrimonio, la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte (UCN) desarrolló una nueva versión del taller “Compartiendo en Tierra”, iniciativa liderada por el académico, Dr. Sergio Alfaro, que abre las puertas del conocimiento patrimonial y constructivo a la comunidad mediante experiencias prácticas vinculadas a la arquitectura en tierra.
La jornada comenzó con la presentación de un organillero, figura tradicional del patrimonio cultural chileno, cuyo oficio, transmitido por generaciones, representa una expresión artística y popular que forma parte de la memoria colectiva del país. Su música dio inicio simbólico a una actividad centrada en el rescate y valoración de las tradiciones constructivas vernáculas.
Posteriormente, estudiantes voluntarias del electivo “Arquitectura y Tecnología en Tierra”, asignatura impartida por el Dr. Alfaro, guiaron una estación introductoria donde presentaron un catastro patrimonial realizado en el casco histórico de Antofagasta.
El levantamiento permitió identificar edificaciones construidas con elementos característicos como caña, madera, revoques y rellenos de tierra, barro y paja, visibilizando la presencia de la arquitectura en tierra dentro del patrimonio urbano local y orientando a los asistentes hacia las distintas actividades del recorrido.
La estudiante de Arquitectura y encargada del catastro patrimonial, Ivania Soublette, destacó el valor formativo y comunitario de la experiencia, señalando que “trabajar para la comunidad deja un sentimiento gratificante y entrega herramientas que fortalecen el camino a ser un profesional integral”.
Junto con ello, enfatizó la importancia de visibilizar esta expresión arquitectónica, agregando que “es de gran importancia poder entregar mi conocimiento y ayudar a generar conciencia sobre la arquitectura en tierra, siendo muchas veces ignorada, pasando desapercibida, siendo que tiene un valor magnífico al ser parte fundamental de nuestra cultura y patrimonio”.
TALLER
Los asistentes participaron del taller didáctico de varias estaciones, siendo la principal la fabricación de adobe, instancia en la que pudieron conocer y experimentar de manera directa el proceso artesanal de construcción con tierra. La actividad contempló la preparación de materiales e instrumentos, la generación de mezclas y el moldeado de bloques, permitiendo comprender la elaboración del adobe y reconocer la tierra como un material constructivo sustentable y patrimonial.
A ello se sumó la estación Test Caraza, experimento científico orientado a identificar la proporción óptima entre tierra, agua y compactación para obtener estructuras más resistentes. Mediante distintas mezclas y niveles de presión, los participantes pudieron comprender cómo los constructores estudian y perfeccionan las propiedades mecánicas de la tierra.
La experiencia incluyó además una Estación Tapial, dedicada a enseñar esta técnica constructiva ancestral y sustentable, parte fundamental del patrimonio arquitectónico en tierra. En ella se explicó el proceso de construcción de muros utilizando la tierra como material estructural, relevando su vigencia y potencial contemporáneo.
PROCESO FORMATIVO
La actividad contó con una masiva convocatoria y reunió a estudiantes, exalumnos de Arquitectura, profesionales del área y representantes de diversas organizaciones, destacando por tercer año consecutivo la participación de la Escuela Chepuja.
Para el Dr. Sergio Alfaro, la iniciativa representa mucho más que una actividad puntual, consolidándose como el resultado de un proceso formativo desarrollado durante todo el semestre. “Esto es una consolidación de todo un semestre de preparación de una asignatura, que ha sido rediseñada bajo una metodología de aprendizaje más servicio”, explicó, detallando que el proceso incorporó innovaciones como la participación de monitores provenientes de la Escuela Chepuja, quienes fueron formados e integrados en las cátedras impartidas.
En este sentido, valoró especialmente el impacto de dicha experiencia, indicando que “hoy ellos mismos están presentes entregando a sus compañeros, generando una cadena virtuosa clara”. Asimismo, subrayó que la experiencia permitió fortalecer habilidades transversales y comprender las múltiples dimensiones del patrimonio vernáculo, agregando que “la tierra, siendo un material tan simple, puede generar relaciones tan complejas”.
Desde la Escuela Chepuja, su directora, Marcela Mercado, relevó el vínculo sostenido con la UCN y el impacto que estas iniciativas generan en sus estudiantes. “Para esta instancia logramos incorporar a dos de nuestros alumnos durante todo el semestre en el taller, convirtiéndose en monitores”, comentó, destacando que en contextos de integración escolar este tipo de experiencias adquieren especial relevancia al trascender la participación tradicional.
“Ya no es solamente asistir a estos espacios de gran nivel, sino que nuestros niños pueden escalar sus talentos y capacidades”, sostuvo, valorando que los estudiantes hayan asumido un rol activo dentro del servicio entregado y transformándose en referentes para sus propios compañeros.










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