29 octubre 2026
ActualidadEl “precio justo” determina la satisfacción de las compras de supermercado en Antofagasta
Investigación desarrollada por académicos y estudiantes de la Facultad de Economía y Administración (FACEA) de la UCN caracterizó los hábitos de los consumidores antofagastinos y concluye que la equidad en los precios impacta más en la fidelidad de las familias que el diseño del local o la variedad de productos.
Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Católica del Norte (UCN) analizó el comportamiento de los consumidores en los supermercados de la región de Antofagasta, revelando que la percepción de pagar un “precio justo y razonable” es la principal exigencia de los vecinos al momento de realizar sus compras cotidianas. Esta prioridad supera significativamente a otros aspectos del comercio minorista, como el diseño arquitectónico de las salas de venta o la cantidad de marcas disponibles en las góndolas.
La investigación fue liderada por el académico Nelson Carrión Bósquez, del Departamento de Administración de la Facultad de Economía y Administración (FACEA) de la UCN, y consideró una muestra representativa de 367 consumidores encuestados en octubre y noviembre de 2025 en las afueras de diversos establecimientos comerciales de la zona.
“Este resultado es particularmente relevante para la región, donde el estudio desarrollado a consumidores -principalmente jóvenes y personas con ingresos medios y bajos- permite comprender que ellos no solamente buscan precios convenientes, sino también sentir que lo que pagan corresponde a la calidad y los beneficios que reciben. Además, el estudio identificó que cuando los consumidores están satisfechos con su experiencia de compra, existe una mayor disposición a seguir comprando en el mismo supermercado, lo que demuestra la importancia de construir relaciones basadas en la satisfacción y la confianza del cliente”, explicó Carrión.
Paolo Cortés Tapia, ingeniero comercial egresado de la UCN y que participó en la investigación como estudiante, complementó esto señalando que, desde la perspectiva del consumidor, un precio justo no significa necesariamente comprar el producto más barato, sino sentir que lo que se paga corresponde a la calidad y los beneficios que se reciben. “Es decir, que el consumidor considere que el precio es razonable y que su dinero está siendo bien utilizado. Este aspecto adquiere especial relevancia en la región de Antofagasta, considerando que el 63,2 % de los participantes del estudio declaró ingresos de entre uno y tres salarios mínimos”, manifestó.
En consecuencia, los resultados evidencian que la percepción de precios justos es el factor más relacionado con la satisfacción de los clientes. Por ello -añadió-, para los supermercados no se trata únicamente de ofrecer precios bajos, sino de generar una percepción de equilibrio entre el precio, la calidad y el valor de los productos que adquieren las familias.
SATISFACCIÓN Y LEALTAD
Marlon Duque Zapata también es ingeniero comercial egresado de la UCN y formó parte del estudio en calidad de estudiante. Destaca que la investigación evidencia que la satisfacción del consumidor es el factor mayormente relacionado con la lealtad hacia un supermercado. “Para los consumidores de Antofagasta, la decisión de mantener su preferencia por un establecimiento está estrechamente vinculada con las experiencias positivas que experimentan durante sus compras. En este sentido, los precios justos, un ambiente agradable y una variedad de productos que responda a sus necesidades son elementos que contribuyen a construir esa satisfacción. Por lo tanto, en un mercado competitivo, los supermercados no solamente deben preocuparse por atraer nuevos clientes, sino también por mantener satisfechos a quienes ya los visitan”, indicó.
APORTE
Para el docente e investigador Nelson Carrión Bósquez, los resultados de este trabajo -publicados en la prestigiosa revista científica internacional Foods– sugieren que la transparencia en los precios es fundamental para que los consumidores perciban que los supermercados respetan su presupuesto familiar. En este sentido, algunas prácticas que podrían fortalecer esta percepción son informar claramente el precio por unidad de medida, garantizar que el valor anunciado en las góndolas coincida con el cobrado en caja, comunicar las condiciones de las promociones y ofrecer alternativas de productos para diferentes niveles de ingresos. “Estas acciones adquieren especial relevancia en la región de Antofagasta, considerando las características económicas de los consumidores estudiados. Más allá de ofrecer productos económicos, lo importante es que las personas sientan que están pagando un precio razonable y que reciben un valor justo por su dinero. Aunque estas prácticas no fueron evaluadas individualmente en el estudio, constituyen recomendaciones derivadas de sus resultados para fortalecer la satisfacción y la confianza de los consumidores”, detalló.
Consultado sobre la importancia de la variedad de productos, Carrión dijo que esta tiene una relación positiva con la satisfacción de los consumidores, aunque su importancia es menor en comparación con los precios justos y el diseño de las instalaciones. “Esto podría sugerir que los consumidores valoran más encontrar productos que respondan a sus necesidades y presupuesto que disponer de una cantidad excesiva de marcas o alternativas”, apuntó. A su juicio, para los supermercados la estrategia no debería centrarse únicamente en ampliar su catálogo, sino en garantizar una oferta adecuada, accesible y acorde con las preferencias de sus clientes.

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