23 julio 2026

Academia

El Corredor Bioceánico: Algo más que seguridad

Autor: Dr. Miguel Atienza Úbeda, académico del Departamento de Economía de la Universidad Católica del Norte (UCN) y director alterno del Centro de Investigación Logística Regional: Hub Bioceánico (CILOG)

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Código BIP: 40074465-0

  • La iniciativa, financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta a través del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD) 2025 y ejecutada por el Departamento de Economía de la Universidad Católica del Norte (UCN), busca recopilar y sistematizar información estratégica sobre infraestructura, comercio, transporte y logística para apoyar la toma de decisiones y fortalecer el posicionamiento de Antofagasta como hub logístico del Corredor Bioceánico de Capricornio.

En las últimas semanas, buena parte del debate público sobre el Corredor Bioceánico Capricornio ha puesto de relieve un tema que, sin duda, merece atención: la seguridad. Se ha advertido del posible aumento del crimen organizado, del tráfico ilícito o de la actuación de mafias aprovechando una mayor conectividad entre países. Son preocupaciones legítimas que no deben minimizarse. Todo corredor internacional incrementa los flujos de personas, mercancías y capitales, lo que exige fortalecer la cooperación policial, aduanera y judicial entre los países involucrados. Sin embargo, existe un riesgo distinto y quizás más preocupante: que la seguridad termine monopolizando la conversación y haga perder de vista la verdadera naturaleza del proyecto.

El Corredor Bioceánico Capricornio nunca ha sido solo una carretera, ni un proyecto logístico destinado únicamente a reducir los tiempos de transporte entre el Atlántico y el Pacífico. Desde su origen fue planteado como una iniciativa de integración y desarrollo territorial que busca fortalecer las relaciones económicas, institucionales, científicas y sociales entre regiones que han permanecido casi desconectadas entre sí. Su éxito dependerá tanto de la infraestructura física como de la capacidad para construir nuevas formas de cooperación entre gobiernos regionales, empresas, universidades y organizaciones sociales. Centrar la discusión en los riesgos de seguridad equivale, en cierto modo, a analizar un aeropuerto únicamente desde el punto de vista del control aduanero y migratorio. La seguridad es indispensable, pero no constituye el propósito del proyecto. Es importante para que funcione, no el motivo por el que fue concebido.

Mientras discutimos posibles riesgos, podemos dejar en segundo plano preguntas mucho más estratégicas, por ejemplo, ¿Cómo se integrarán las empresas regionales en las nuevas cadenas logísticas? ¿Qué capacidades deberán desarrollar nuestras universidades y centros tecnológicos? ¿Cómo se coordinarán las políticas productivas entre territorios? ¿Qué tipo de gobernanza regional requiere un proyecto que involucra cuatro países y múltiples niveles de gobierno? ¿Cómo evitar que los beneficios del corredor se concentren únicamente en algunos nodos logísticos? Son estas preguntas las que determinarán si el Corredor Bioceánico Capricornio se convierte en un verdadero instrumento de desarrollo territorial o solo en una infraestructura de tránsito.

La historia muestra que muchos proyectos de integración fracasan porque los territorios no logran construir instituciones capaces de aprovechar las nuevas oportunidades. En ese contexto, la seguridad es una pieza importante, pero solo una de muchas. Convertirla en un eje central del debate puede terminar por invisibilizar los objetivos productivos, institucionales y sociales que definirán el éxito o el fracaso del corredor. El desafío, por tanto, no consiste en restar importancia a la seguridad, sino en devolverla a su lugar. Debemos abordarla con seriedad, coordinación internacional y planificación. Pero también debemos evitar que el miedo termine reemplazando la visión estratégica. Porque el Corredor Bioceánico Capricornio es algo más que un potencial problema de seguridad. Es una oportunidad para repensar el desarrollo del norte de Chile. Perder ese foco sería, probablemente, el mayor riesgo.