6 mayo 2026
De combatir el hambre a proteger el medio ambiente: El nuevo rol de los nutricionistas en Chile
En el marco de la celebración del Día del Nutricionista, recordamos que nuestra profesión en Chile no nació por azar, sino como una respuesta valiente a las crisis de salud que enfrentaba el país hace casi un siglo. Hoy, nuestro rol ha evolucionado para enfrentar un nuevo y gran desafío: nutrir a las personas cuidando […]
En el marco de la celebración del Día del Nutricionista, recordamos que nuestra profesión en Chile no nació por azar, sino como una respuesta valiente a las crisis de salud que enfrentaba el país hace casi un siglo. Hoy, nuestro rol ha evolucionado para enfrentar un nuevo y gran desafío: nutrir a las personas cuidando al mismo tiempo la salud del planeta.
La carrera de Nutrición en Chile tiene raíces profundas en la urgencia de combatir la desnutrición infantil y salvar vidas frente al hambre, es por ello que un 6 de mayo de 1939, el Dr. Esteban Kemeny fundó la primera Escuela de Dietistas en Santiago de Chile. Con el tiempo, el profesional Nutricionista pasó de las cocinas de los hospitales a ser una pieza clave en la salud pública, logrando la hazaña de erradicar la desnutrición extrema en los años 90.
Si antes el reto era la falta de alimento, hoy nos enfrentamos al desafío del abordaje integral de la obesidad y las enfermedades crónicas, como la diabetes y la hipertensión. Sin embargo, el compromiso actual va mucho más allá de entregar una “dieta”, si no que es entender que “Ser Nutricionista hoy significa entender que nuestra salud depende de la salud de la Tierra” y viceversa. Esto implica que, al elegir alimentos, no solo debemos considerar las calorías y aspectos nutricionales, sino que cuidar los recursos vitales como el agua y el suelo.
En esta fecha especial, invitamos a la comunidad a adoptar pequeños cambios que generan grandes impactos como: preferir el consumo local, es decir, alimentos de la estación y de productores locales ya que estos reducen la contaminación por transporte (huella de carbono) y apoya la economía de la comunidad. Reducir el desperdicio de alimentos, es decir, evitar botar alimentos y aprovechar, por ejemplo, las cáscaras de frutas y verduras en distintas preparaciones como fondos, budines y guisos. También, recomendamos favorecer la ingesta de frutas, verduras y legumbres ya que estos alimentos tienen una huella ambiental mucho menor que las carnes procesadas.
Hoy, la nutrición ya no se limita a hospitales o centros de salud. Su presencia se ha ampliado hacia espacios tan diversos como la industria alimentaria, el deporte de alto rendimiento y la formulación de políticas públicas, entre ellas la Ley de Etiquetado de Alimentos. En este camino, y recogiendo el legado de
quienes iniciaron esta profesión en 1939, los y las profesionales actuales han ido dando forma a una mirada más integral: la Alimentación Consciente. Esta propone entender el plato no solo como una fuente de nutrientes, sino como un punto de encuentro entre nuestra salud y la del planeta que habitamos.
Desde ahí, comer deja de ser un acto automático o individual. Se transforma en una decisión cotidiana que nos involucra con el entorno y con otros, donde importa no solo qué comemos, sino también cómo se produce, de dónde viene y qué impacto tiene. Así, la alimentación se vuelve una oportunidad concreta para cuidar nuestra salud, respetar la cultura y avanzar hacia formas de vida más sostenibles.
Francisca Torrealba Silva y Mariana Araya Guerrero, Nutricionistas Docentes de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Católica del Norte

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