8 marzo 2026

Actualidad

“Si conocieras el don de Dios”

En el Día Internacional de la Mujer, Mons. Ignacio Ducasse Medina, Arzobispo de Antofagasta y Gran Canciller de la Universidad Católica del Norte, entrega un mensaje a las mujeres de la arquidiócesis.

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Queridas hermanas y mujeres presentes en Antofagasta:

Como en años anteriores, en este Día Internacional de la Mujer, que providencialmente nos encuentra transitando el camino de la Cuaresma, deseo saludarlas con el corazón puesto en la mirada de Cristo. Este no es sólo un día de reivindicación social, sino una oportunidad para redescubrir la dignidad profunda que brota de su bautismo y de su esencia femenina.

En las Sagradas Escrituras vemos que la mujer siempre ha tenido un papel determinante en la historia de la salvación. Pienso hoy especialmente en el encuentro de Jesús con la mujer samaritana. Jesús no sólo rompe barreras culturales, sino que le confía una de las verdades más grandes: “Si conocieras el don de Dios…” (Juan 4:10).

Como ella, cada una de ustedes está llamada a ser portadora de esa “Agua Viva” en medio de los desiertos de nuestra sociedad actual. Son, por naturaleza y gracia, centinelas de lo invisible y artesanas de la ternura.

En sintonía con este tiempo de conversión, el Papa León XIV nos ha recordado en su reciente exhortación para esta Cuaresma una verdad que resuena con fuerza respecto a su identidad: “La verdadera penitencia no es sólo privación, sino el acto valiente de despojarse de lo superfluo para que el amor de Dios brille con nitidez en nuestras obras cotidianas”.

Con estas palabras las invito a vivir su ser de mujer no desde la carga o el perfeccionismo, sino desde la libertad del espíritu. Que este despojo cuaresmal les permita brillar más como madres, profesionales, consagradas, jóvenes y abuelas, aportando esa “sabiduría femenina” que tanto necesita nuestra Arquidiócesis, por su capacidad de escucha y por esa sensibilidad especial que hace que el mensaje del Evangelio sea más cercano y humano.

Mientras caminamos juntos este tiempo de Cuaresma, las animo a cada una de ustedes, que ponen sus manos, su tiempo y su corazón al servicio de nuestra iglesia local. Ser mujer y agente de pastoral no es una tarea sencilla, lo sé; a menudo es un acto de equilibrio entre la entrega generosa y el cansancio natural que conlleva el servicio.

Mujeres y Hermanas, su presencia es un regalo para la Iglesia, esta iglesia de Antofagasta. No permitan que en el transcurso del año, el cansancio nuble la belleza de su vocación. Caminemos juntos hacia la Pascua, sabiendo que en cada gesto de servicio estamos construyendo el Reino.

Prioricen el silencio, no suelten la oración en ningún momento de sus vidas y misión, atentas a renovar la mirada a las personas a las que sirven no como un “trabajo” o una “tarea”, sino como el rostro de Cristo y descansen en sus comunidades; no caminen solas, busquen el apoyo y el consejo de otras mujeres que, como ustedes, sostienen la vida de nuestra comunidad diocesana.

Pidamos a la Virgen María, madre y discípula, modelo de fortaleza y silencio fecundo, que las siga acompañando y les enseñe a escuchar la voz de Dios en el bullicio diario, a actuar con justicia y misericordia en nuestros entornos, y a sostener la esperanza en sus familias y comunidades.

Les bendice con afecto de pastor,

Ignacio Ducasse Medina

Arzobispo de Antofagasta y Gran Canciller de la UCN

Antofagasta, 8 de marzo de 2026