8 octubre 2026
Con espíritu de servicio, oración y fraternidad, integrantes del Departamento de Pastoral y Cultura Cristiana de la UCN acompañaron a los peregrinos que se dirigieron hasta el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo para ser parte de la Fiesta Chica de Andacollo, participando además en la Eucaristía de los jóvenes.
Como parte de su compromiso de servicio y acompañamiento a la comunidad, integrantes de la Pastoral Universitaria de la Universidad Católica del Norte (UCN) participaron de una nueva jornada de peregrinación hacia el Santuario de Andacollo.
La jornada comenzó en el sector Copa de Agua, en Pan de Azúcar, donde los misioneros UCN se instalaron para recibir y acompañar a los peregrinos que avanzaban hacia Andacollo. Durante la tarde del sábado 3 de octubre, entregaron agua, naranjas y rosarios bendecidos, brindando un espacio de descanso y acogida a quienes recorrían el camino movidos por su fe y devoción.
Para el coordinador de Fe, encuentro y cultura cristiana, Misael Ortiz Silvestre, la estación de servicio buscó ser mucho más que un lugar donde entregar agua, una naranja o un rosario, “es una oportunidad para acoger y acompañar a quienes peregrinan hacia Andacollo, reconociendo que detrás de cada persona que camina existe una historia, una esperanza, un agradecimiento o una petición. Cada peregrino lleva un motivo distinto para encontrarse con la Virgen. Por eso, estar allí es también animar su camino, escuchar, servir y recordarles que no están solos”.
Por segundo año consecutivo, Agustín Maureira Letelier, estudiante de segundo año de Ingeniería en Información y Control de Gestión, participó en la jornada destancando que su motivación es “el hecho de poder entregar un apoyo a los peregrinos y alentarlos para su camino hacia Andacollo, entendiendo lo que puede representar todo el esfuerzo para ellos”.
Peregrinando con un propósito
Posteriormente, un grupo de pastoralistas continuó su propio camino hacia Andacollo, recorriendo cerca de 11 kilómetros durante cuatro horas de ascenso. El trayecto se convirtió también en un espacio de oración, en el que compartieron intenciones, peticiones y acciones de gracias, fortaleciendo los lazos de fraternidad entre quienes participaron de esta experiencia.
María Alfaro Núñez, estudiante de cuarto año de la carrera de Derecho, comentó que la experiencia de la peregrinación hacia Andacollo fue muy renovadora, “me permitió reafirmar mi fe, conectarme nuevamente con Dios y, al mismo tiempo, compartir y vivir esta experiencia junto a compañeros de distintas carreras y con quienes forman parte de Pastoral”.
En ese sentido, Misael Ortiz Silvestre, valoró que los misioneros y misioneras se animaran a caminar hacia el encuentro con María, relevando que “cada uno lo hace por una motivación distinta, pero en ese caminar se manifiesta también su compromiso, su fe y el deseo de vivir una experiencia que trasciende lo académico”.
Encuentro con nuestra buena Madre
Una vez en Andacollo, los pastoralistas se sumaron a la Eucaristía de los Jóvenes -en la Basílica Menor- organizada por la Pastoral Juvenil y Vocacional de la Arquidiócesis de La Serena, para posteriormente vivir un momento de encuentro con la Virgen del Rosario de Andacollo y encender sus velas en señal de oración y devoción.
La jornada permitió a la comunidad universitaria vivir una experiencia que unió fe, servicio, peregrinación y encuentro, reafirmando el sentido de una Pastoral que busca acompañar a las personas no solo dentro de la Universidad, sino también en aquellos espacios donde la fe se expresa y se comparte comunitariamente.




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