20 noviembre 2025

Actualidad

Investigadores UCN estudiarán a fondo las aguas y los ecosistemas del río Loa

Proyecto del Ceitsaza y con financiamiento de la ANID permitirá una mejor comprensión y la gestión razonable de los recursos del río más largo de Chile.

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Las características del agua, la calidad, la cantidad y el deterioro de los ecosistemas que presenta el río Loa, entre otras variables, estudiará un equipo científico del Centro de Investigación Tecnológica del Agua y Sustentabilidad en el Desierto (Ceitsaza) de la Universidad Católica del Norte (UCN).

El trabajo multidisciplinario, que comienza a fines de 2025 y con una duración de tres años, buscará aportar nueva información sobre el acuífero que nace en el sector cordillerano de la región de Antofagasta y desemboca en el océano Pacífico, en un recorrido de 440 kilómetros y que lo transforma en el río más largo de Chile.

El estudio, con un financiamiento de 660 millones de pesos adjudicado en el Concurso Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas 2025, de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), aportará nuevo conocimiento científico con detalles desconocidos de este sistema hídrico. Ello, permitirá una mejor comprensión de sus características, favoreciendo la la gestión razonable de sus recursos, junto con contribuir a la conservación de la fauna, flora y ecosistemas asociados.

El director del Ceitsaza y académico del Departamento de Ciencias Geológicas de la UCN, Dr. Christian Herrera Lameli, explicó que esta investigación nació a partir de numerosas investigaciones previas realizadas en la cuenca. La idea es comprender el funcionamiento y conexión existente entre el río y los acuíferos con los cuales tiene relación, algunos de estos ubicados en el entorno mismo de la ciudad de Calama. “Distintas investigaciones desarrolladas a lo largo de muchos años muestran que las aguas que se explotan hoy, en lo que algunos investigadores llaman ‘la cuenca de Calama’, corresponden a aguas antiguas. Fueron recargadas en el acuífero aproximadamente entre unos 3.000 a 4.000 años atrás”.

El investigador y director del proyecto también añadió que estas aguas tienen una historia muy distinta a las de otros ríos del país, como los existentes en la zonas Centro y Sur de Chile. El Dr. Herrera es enfático al referirse al estado actual del Loa: “Es bastante lamentable desde hace ya muchas décadas la disminución progresiva del caudal de este y, por otro lado, por un problema que está asociado a la mala calidad de sus aguas”.

Bajo esta mirada, indica que la explotación de muchos de los acuíferos en el entorno de la cuenca del río Loa ha generado que las aguas que naturalmente debieran llegar a este manteniendo su caudal, no lleguen porque son explotadas en otras áreas. Lo anterior hace que la cantidad de agua que llega al río sea poca y de mala calidad. En el sector de Calama, explicó, el uso del recurso hídrico está relacionado con entornos agrícolas, pero también está asociado a la actividad minera que lo utiliza en sus operaciones.

El científico agregó que el agua de los acuíferos de la zona era generalmente de buena calidad, manteniendo un equilibrio químico con algunos problemas de origen natural, como la presencia de arsénico. No obstante, este recurso podía ser utilizado en múltiples actividades, lo que hoy en día en muchos casos ya no es posible.

DETERIORO

En relación con los factores que contribuyen al deterioro del recurso hídrico en el cauce del Loa, explica que existe una calidad base que está asociada a lo natural. “No era muy bueno por el tema del arsénico. De hecho, antiguamente Antofagasta se abastecía de agua del Loa, con plantas de abatimiento de arsénico en el sector del kilómetro 12”, recordó.

Indicó que se ha visto que la salinidad del agua del río ha aumentado progresivamente durante las dos últimas décadas, lo que es confirmado por investigaciones de distintos autores. “Al Ceitsaza le interesa muchísimo investigar cuáles son los problemas que generan esta esta mayor salinidad del agua; ese es un tema de investigación que queremos atacar. Obviamente, si comprendemos bien cuáles son las causas de ese empeoramiento de la calidad del agua y la disminución de la cantidad, se puede atacar el problema y tratar de buscar soluciones con todos los actores de la cuenca. No creo que el río vuelva a ser lo que fue, pero al menos que mantenga un caudal que permita subsistir a los distintos nichos ecológicos que existen en el mismo”, especificó el Dr. Herrera.


INVESTIGACIÓN

La investigación liderada por el Ceitsaza-UCN incluirá una revisión de todas las bases de datos, investigaciones previas y estudios que se han realizado desde el siglo pasado hasta el presente, en relación con la calidad de las aguas del río. Considera también hacer un trabajo de “arqueología hidrogeológica”, en el cual se incluyen puntos que fueron monitoreados por distintos grupos de investigación en el pasado.

El Dr. herrera señala que muchos de estos trabajos fueron realizados en décadas anteriores. Por ejemplo, una importante investigación realizada por las Naciones Unidas en 1977, o investigaciones destacadas desarrolladas por los doctores Leonardo Romero y Hugo Alonso, entre otros, a lo largo del tiempo. “En este caso, pretendemos ver esos análisis y contrastarlos con datos más recientes, para ver cómo ha variado y evolucionado la calidad del agua del río en distintos puntos y tramos del mismo, pero sobre todo en la cuenca de Calama”.

Aclara que parte de esta mala calidad del agua viene asociada a lo que se llama el aporte natural que hace el río Salado, que es un tributario del Loa que aporta agua muy salina, con mucho cloruro y sodio. Pero muchas otras causales no se explican por este efecto, entonces, la idea es justamente ver cómo se ha deteriorado la calidad del agua y observar y evaluar eventualmente algunos elementos trazas que pueden haber sufrido cambios a lo largo de estas últimas décadas.

El inicio del trabajo de investigación está considerado para fines de 2025, para luego de un año dar a conocer a la comunidad los resultados y cómo han sido los cambios en la cantidad y calidad de las aguas del río. Lo anterior aportará información relevante que permitirá hacer una mejor gestión de este sistema hídrico y contribuirá a su conservación.

El equipo de trabajo que participa en la iniciativa es liderado por el Dr. Christian Herrera, e integrado además por el Dr. Javier Urrutia, investigador hidrogeólogo de Ceitsaza, y estudiantes del Programa de Doctorado en Ciencias mención Geología de la UCN.