26 octubre 2026
La Educación: Un horizonte nublado
La educación como dimensión fundamental del ser humano, no logra dar con el equilibrio imprescindible entre dotar de los conocimientos necesarios al ser humano, que concilie valores con lo que requiere, en la prosecución de ser un actor reflexivo, de saber y hacer, como unidad (planteado desde Edgar Morin hasta Humberto Maturana y sus discípulos) […]
Columna de
José Antonio González Pizarro
La educación como dimensión fundamental del ser humano, no logra dar con el equilibrio imprescindible entre dotar de los conocimientos necesarios al ser humano, que concilie valores con lo que requiere, en la prosecución de ser un actor reflexivo, de saber y hacer, como unidad (planteado desde Edgar Morin hasta Humberto Maturana y sus discípulos) en lo cognitivo, con lo que requiere la sociedad contemporánea. No es necesario adjetivar, cuyos cambios son vertiginosos.
El sociólogo alemán Harmut Rosa, en un libro imprescindible Resonancia, nos ha hecho tomar conciencia, que la aceleración técnica y del cambio social, también se refleja, en nuestra cotidianeidad, en la aceleración del ritmo de la vida. Nos exigen hacer cada vez más actividades- “ cosas”, “tareas”, en el menor tiempo posible.¡ Cuánto tiempo inútil, sin efecto en nuestros educandos, se pierde, llenando folios de folios de corte administrativo! Y esto sucede también en las universidades.
Nos interesa poner el foco en el sistema educacional formal de los ámbitos medios y básicos. Desde hace unas décadas, la Unesco lideró los cambios ante el dominante paradigma cognitivo. Se difundió el modelo del constructivismo. No obstante, el nuevo, idola fori –la expresión es del filósofo Francis Bacon- para referirse a lo nuevo del lenguaje que se impone en la multitud, provocando confusión, cuando lo que se procuraba se distorsiona. El alumno que no sabe, democráticamente participa en la búsqueda de la verdad, en el aula, de modo simétrico con el docente. Una alteración de lo que clásicamente se distinguía entre la mera opinión – doxa- con lo evacuado desde una certeza argumentativa, el juicio, episteme.
La situación de nuestra educación, ya tiene una crisis larvada. A veces, se vuelve visible, tangible, como sucedió con el escándalo de la SLEP – Servicios Locales de Educación Pública- en la región de Atacama, el año 2023 que perjudicó temporalmente a más de 30.000 alumnos. O lo que sigue afectando a los referentes más relevantes de nuestra educación pública, el más simbólico, el Instituto Nacional. Pero, estamos normalizando esta degradación de la educación pública.
El Informe de la OCDE, conocido a finales de septiembre, también nos mostró la problemática que azota a otros continentes y países. La falta de profesores calificados, es un déficit que atraviesa a los países de la OCDE. Un 1%, un porcentaje muy bajo, no es cubierto en las plantas de profesores, salvo Letonia o Luxemburgo con un 4% de vacantes. El contraste entre lo urbano y lo rural es dramático: el 9% alcanza en los espacios rurales, el personal docente no cualificado, en primaria y secundaria. Esto se ve agravado por el ausentismo de docentes en Austria y Corea del Sur, sea por el envejecimiento de la población o por lo atractivo del mercado laboral en otras funciones.
Uno de los desafíos que plantea la OCDE dice relación con los efectos en el profesorado del clima en el aula, las relaciones con los padres, la autonomía docente y la valoración social. La paradoja que se exhibe para los años venideros, es para los años 2024-2033 habrá una disminución de un 9% de estudiantes, pero el aumento de los pedagogos irá en aumento, junto con la penuria del ejercicio, aun con buenas remuneraciones en la mayoría de los países de la OCDE.
También, pudo conocerse la situación chilena. Cabe indicar que Chile ha disminuido de modo gradual la tasa de analfabetismo. De acuerdo con el Instituto Milenio Mistrall, para el año 2024, había 327 mil personas que no saben leer en el país, de las cuales 25 mil son jóvenes entre 15 y 29 años. El porcentaje afectaba al 1,99% de la población adulta. De acuerdo con los registros de la CIA, sí, la misma institución que imagina, Cia World Factbook Archive, (se editó hasta febrero de 2026), desde el año 2019, se pasó desde 16 años de estudios a 17 años de estudios completos el año 2020, siempre con mejores estadísticas las mujeres. En el porcentaje de analfabetismo, todavía sobresalía Cuba con el 99,8%. Nosotros nos ubicábamos con 97%.
Uno de los temas preocupantes que está afectando a nuestra educación, con proyecciones en los estudios universitarios, es el denominado analfabetismo funcional. El alumno sabe leer nominalmente pero no entiende lo que leyó. Hace un par de años, Mario Waissbluth, reparó que el 50% de la población adulta es analfabeta funcional. Un porcentaje de los egresados de educación superior todavía estaba en este criterio. Ínfimo, pero insólito, para Waissbluth. Últimas noticias nos refieren porcentajes alarmantes en los ciclos básicos y medios. Nuestros discentes avanzan sin saber del todo que significa. No quiero introducir la variable de la Inteligencia Artificial en este panorama. Pero, quitar el programa de Yo elijo mi PC, que era política de Estado, exige buenas argumentaciones. No lo nominal de “hallazgos”, no conocidos.
Si miramos la situación de nuestra comuna, la ciudad de Antofagasta, nos encontramos con desafíos y problemáticas, que podemos abordar. A mi juicio, es necesario visualizar una estrategia regional, comenzando con la comuna más importante. Como parte del directorio de la Corporación Municipal de Desarrollo Social, sugerí en una de las reuniones, la necesidad de fijar un Congreso o Jornada Educacional Comunal, con la presencia de las Escuelas de Educación de la UCN y de la UA, el Colegio de Profesores y la Dirección de Educación de la Municipalidad de Antofagasta, donde la mirada técnica de las universidades, la experiencia y el día a día representada por el Colegio de Profesores y las orientaciones que se quiere implementar por la Dirección de Educación del municipio, dialoguen ante una agenda educacional, lo más realista en cuanto a carencias y con la esperanza de salir del embrollo. El estado central no sabe qué hacer. Y ya llevamos un par de lustros en esta situación. Forjamos en la década de 1990 un currículo patrimonial-identitario de un 25 %, que nos permitiría profundizar en el proceso de regionalización y hacer frente a un rasgo que nos identifica, según fuentes oficiales de la Dirección de Educación de la Municipalidad: la presencia de alumnos inmigrantes en nuestro sistema educacional. Uno de cada tres alumnos es extranjero. Las cifras hablan por sí solas. De 3.989 en 2016 a 12.651 en 2026. En el tiempo que comenzó a masificarse esta heterogeneidad y diversidad socio-cultural, se aplicaron por el proyecto IMI-UCN, intervenciones desde la educación y la sicología, de acciones de interculturalidad. Siempre hemos sido una región de inmigrantes, desde sus inicios. Es necesario seguir en esta senda pedagógica de educar a los recién incorporados. He ahí un punto a debatir con los conflictos que puedan plantearse.
Nos afecta en nuestra educación municipal, la deserción escolar o denominada desvinculación, por el ministerio de Educación. Si bien ha disminuido a nivel nacional, de acuerdo a un informe de la Biblioteca del Congreso, de septiembre de 2023, donde más afecta es en la enseñanza técnico-profesional. La inasistencia y repetición son las antesalas de la desvinculación. Entre los años 2004- 2021 hubo 227.000 alumnos entre 5 y 24 años que salieron del sistema educacional. En 10 regiones hubo inasistencias graves, sobre el 85%, afectando a las áreas rurales. De igual modo, tenemos un porcentaje significativo de profesores habilitados en el sistema municipal. Es la respuesta al fuerte déficit de docentes universitarios. Una realidad que se estandarizó en la década de 1960 durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva. En el año 2024, el 76,6% de los docentes del sistema público cumplía con todas las cualificaciones requeridas para el ejercicio del magisterio.
¿Por qué las dos Facultades de Educación de la Universidad Católica del Norte y de la Universidad de Antofagasta, no establecen una estrategia que, de conjunto, con el apoyo del Gobierno Regional incentiven las pedagogías que se requieran, no solo a nivel comunal sino para toda la región, y lleguen a un acuerdo con los municipios para su incorporación al sistema municipal educacional o con los SLEP? Tenemos que buscar soluciones para nuestra región, independiente de lo que elabore el gobierno central, sin importar el titular que esté ocupando el sillón de O’Higgins. Tenemos presupuesto. Tenemos un porvenir. Ahora, manos a la obra.
